
El proyecto corresponde a los estudios y diseños estructurales para la construcción de la cubierta del polideportivo municipal de Santa Rosa de Cabal, Risaralda, un encargo que exige resolver una luz amplia y continua sin sacrificar la seguridad sísmica que exige el Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente, NSR-10. La estructura se clasifica dentro del grupo de uso II, es decir, como una edificación de ocupación especial cuyo funcionamiento, al reunir aforos considerables de público, exige un nivel de desempeño superior al de una edificación ordinaria.
El sistema de resistencia sísmica se resolvió mediante cerchas metálicas no dúctiles, diseñadas bajo el grado de disipación mínima de energía (DMI). La NSR-10 permite este sistema, con las restricciones propias de su capacidad de disipación reducida, hasta una altura de 12 metros en zonas de amenaza sísmica alta, condición que aplica al municipio. El proyecto no presenta irregularidades en planta ni en altura; pero cuenta con ausencia de redundancia, lo que simplifica el análisis estructural y reduce la incertidumbre en la distribución de fuerzas sísmicas entre los elementos resistentes.
La perfilería se especificó en acero ASTM A500 Grado C: secciones tubulares cuadradas (PTC) de 4 pulgadas para los elementos verticales y horizontales, y de 1½ pulgadas para las diagonales, ambas con un espesor mínimo de 2,5 milímetros. Este acero ofrece un esfuerzo de fluencia de 345 MPa en perfil cuadrado y de 315 MPa en perfil redondo, con una resistencia última de 427 MPa. Las correas que soportan la cubierta se resolvieron en perfil C de acero ASTM A1011 SS Grado 50 (fluencia de 340 MPa), mientras que la transmisión de cargas hacia el sistema de cerchas se realiza mediante perfiles PHR de 100x50x2,00 milímetros. La cubierta se proyectó en lámina tipo standing seam, o equivalente, un sistema que exige, además del chequeo de cargas gravitacionales, la verificación puntual de viento por succión en sus componentes y elementos de fijación, condición crítica en cubiertas de baja pendiente y grandes voladizos.
Las memorias de cálculo, junto con los planos estructurales que las acompañan, conforman los documentos integrales del diseño: el soporte técnico completo que garantiza la trazabilidad de cada decisión estructural frente a la normativa vigente y frente a la administración municipal que ejecutará la obra.
El reto principal del proyecto no fue estructural en el sentido convencional, sino geométrico: la propuesta arquitectónica planteó una distribución especial de cerchas en tres dimensiones, alejada de la lógica ortogonal habitual de una cubierta industrial. Esto obligó al equipo a modelar el comportamiento global del sistema (transferencia de cargas, rigidez y estabilidad lateral) sin poder apoyarse en las simplificaciones típicas de una estructura plana y repetitiva. Resolver esta configuración tridimensional, manteniendo la ausencia de irregularidades en planta y en altura exigida por la NSR-10 y cumpliendo el límite de altura permitido por el sistema DMI, fue el verdadero logro de ingeniería del proyecto: una solución que responde con precisión tanto a la intención arquitectónica como a los requisitos de seguridad sísmica y de viento, sin comprometer la economía ni la constructibilidad de la cubierta.





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